LOS RECURSOS PERSONALES

Autoadministrarse es administrar los recursos personales para vivir convivir y supervivir. La abundancia de estos recursos determina nuestra riqueza; y su escasez, nuestra pobreza. ¿Y cuáles son estos recursos?

Algunos ingenuamente creen que los recursos personales se reducen a una cuestión meramente material. Y en consecuencia, dedican su tiempo y energías a la búsqueda de ese tesoro que les posibilite la tan anhelada “libertad financiera”; o en otras palabras, no tener que preocuparse por obligarse a trabajar para procurarse los ingresos necesarios con los cuales subsistir.

Estar detrás de esta quimera ofrece serios peligros. La posibilidad de ser estafados por ilusionistas que pintan soluciones fáciles e inmediatas (ver el tristemente celebre caso de DMG). El riesgo de creer en lobos con piel de oveja que te ofrecen el cielo y la tierra y después te la cobran con creces (ver los múltiples casos de emparejamientos mediados por el efímero metálico o para no ir mas lejos, la clásica niña bonita que vende su escultural cuerpo al mejor postor). Su afición por el mínimo esfuerzo es la característica principal de estos cazadores de fortunas.

Pero la vida no es color de rosa, aunque  tampoco es tan compleja. Es solo una cuestión de conocimiento. De comprehender las reglas del juego de la vida. Un juego que exige esfuerzo y trabajo, que recompensa a los más persistentes, a quienes no desfallecen, a los que una vez han identificado su camino, emprenden su viaje con alegría, conscientes de lo efímero de esta aventura, pero deseosos de sacarle el mejor provecho, de gozarse la existencia.

Precisamente, una de esas reglas clave del juego de la vida es saber administrar los recursos personales. Pero antes, hay que saber por lo menos cuáles son éstos.

Desde la Formación Afectiva planteamos que los seres humanos disponemos potencialmente de tres tipos de recursos:

  • Materiales
  • Psicológicos
  • Conceptuales

A lo mejor te preguntes: ¿Y por qué tres? ¿Por qué no podrían ser más? O quizás… ¿Menos?

Pues bien, parte de la respuesta viene de uno de los grandes de la Filosofía del siglo XX. Me refiero a Karl Popper y su famosa teoría de los tres mundos. Fue él quien postuló que los humanos habitamos tres realidades simultaneas[1] y no solo una como podría aparentarse.

Contra las apariencias caóticas, Popper concluyó que hay tres y sólo tres niveles de realidad, no solo uno ni infinitos. Según él, está el mundo de los objetos y los eventos materiales (M1). Pero también están las palabras, los pensamientos, los sentimientos que componen el mundo 2 subjetivo humano. Como también es real una canción, los mitos, las teorías, ellos arman el mundo 3 cultural humano. ¡Tres mundos distintos reales![2]

Si esto es así, si es verdad que habitamos tres realidades simultáneamente, quiere decir que en cada una de ellas poseemos o carecemos de recursos. Y aunque suene a Perogrullo, vale la pena resaltarlo: entre más tengamos de esos tres tipos de recursos, más ricos somos, y entre más carezcamos, más pobres somos.

Al argumento Popperiano para demostrar la existencia de tres tipos de recursos se le suma el aporte hecho por Steve Mithen con su Arqueología de la Mente.[3] Según el criterio de Miguel De Zubiria, la más poderosa conclusión del estudio arqueológico lejano es que el primer modulo mental de los homínidos fue psicológico, apareció en los monos antropomorfos 35 millones de años atrás, o sea muchísimos miles de milenios previo a nuestra especie.[4]

Ese hecho tuvo un gran sentido adaptativo. Este modulo psicológico, lector de mentes, les fue sumamente útil a los antropoides debido a las fuertes presiones evolucionistas sobre ellos. Unas sobre los machos, otras sobre las hembras. A los machos la presión adaptativa les vino de la competencia feroz por acceder a los puestos de mayor estatus de la banda. A las hembras, debido a las dificultades inmensas de criar hijos con la maduración más prolongada de cualquier ser viviente. Alcanzar el poder les dio a los machos acceso a los más preciados RECURSOS[5], entre ellos ciertamente las hembras jóvenes en celo. Mientras la mejor comprensión de la mente del otro convirtió a las hembras antropoides en excelentes madres, las mejores de cuantas existieron.[6]

Como es sabido, los orangutanes, gorilas y chimpancés viven entre arboles, ramas, rocas, ríos y múltiples depredadores –la realidad material-. Sí, pero también viven entre realidades subjetivas, pues su principal y más peligrosa “realidad” son los otros, sus intenciones, motivaciones, deseos. Alguno lo puede atacar, robar, ayudar, espulgar, defender… ¿Quién?, ¿en que momento?, ¿cómo?, ¿cómo es la mejor manera de proceder? Estas nuevas preguntas subjetivas obligaron a los antropoides a conocer a los otros, a valorarlos y saber como actuar ante cada quien, en cada circunstancia concreta. Luego, a decidir si aliarse o atacar; si compartir su alimento; si escapar o mejor herir al agresor. Tremendas, continuas y rápidas decisiones de tipo interpersonal[7], las cuales les podían limitar o facilitar el acceso a los deseados y necesarios Recursos.

En la larga evolución desde los antropoides hasta los primeros homínidos, el segundo modulo mental en aparecer fue el práxico, atinente al ambiente y a sus objetos. Hay claros antecedentes de esta capacidad técnica en los antropoides. Los chimpancés muestran una capacidad técnica asombrosa. Preservan el deseo de comer unas deliciosas y nutritivas termitas por varios minutos, mientras cortan pequeñas ramitas y les quitan sus ramas secundarias y fabrican una tosca herramienta. Destreza ésta comprobada varias veces en su hábitat natural. Una gran proeza[8] y que le permite acceder a Recursos.

El tercer modulo mental fue nocional, propio y singular de los humanos modernos. Su aparición es muy reciente, se estima que ocurrió 50 mil años atrás, coincidente con el magnifico big bang cultural creador de la especie sapiens sapiens, la única línea –hasta ahora- exitosa de doce intentos fallidos… la suya y la mía.[9]

Este veloz recorrido por la filogenia de la mente muestra cuándo aparece cada una de las tres especializaciones definitivas, sin las cuales el fenómeno humano, que merece en propiedad esta denominación, no hubiese llegado a feliz término. La mente psicológica (35 millones de años atrás); la mente técnica (4 millones de años); la mente nocional (50 mil años) originaria de la peculiarísima especie de monos vestidos, parlanchines, en quienes nos convertimos.[10]

Como puedes ver, de acuerdo con Popper los seres humanos habitamos tres realidades, pero esto solo es posible, según Mithen, gracias a que desarrollamos tres tipos de mentes que nos facilitan el interactuar con estas tres realidades, como muy bien nos lo explica De Zubiria.

De modo que tres realidades (material, psicológica y conceptual) y tres tipos de mentes (psicológica, práxica y nocional) dan lugar a tres tipos de Recursos Personales (psicológicos, conceptuales y materiales)

A continuación entonces te voy a hacer una somera presentación de dichos recursos, la idea es desarrollar este concepto de una forma más amplia en próximos artículos.

Empecemos con los Recursos Psicológicos.

La Formación Afectiva plantea que los recursos psicológicos por excelencia son los Vínculos. Ahora bien, éstos son de tres tipos:

  • Intrapersonales
  • Interpersonales
  • Grupales

Administrar los vínculos significa valorarlos (evaluarlos, apreciarlos, cuidarlos). Pero también implica conocerlos, y de igual manera requiere cultivarlos, alimentarlos.

El Vinculo Intrapersonal es la relación que se tiene consigo mismo. Es un Recurso tremendamente valioso aunque paradójico, pues de la forma como administre este vinculo dependerá si soy mi mejor aliado o mi peor enemigo. Los dos componentes principales de este vínculo son el Autogobierno y la Automotivación.

Los Vínculos Interpersonales son los que se tienen con los otros. Recurso fundamental, dada nuestra naturaleza y necesidad de vivir en contacto con los demás. Motivo por el cual resulta tan dolorosa la soledad. Estos vínculos son de dos tipos: Naturales y Sociales.

Los Vínculos Grupales son los que como su nombre lo indica se tienen con diversos grupos. Es un Recurso clave porque responde a la innata necesidad del ser humano de vivir en comunidad, de identificarse con algo. También son de dos tipos: Familiares y Sociales.

Grosso modo estos son los Recursos Psicológicos, los deliciosos y nutritivos Vínculos. Como te lo señalé previamente, en próximos artículos profundizaremos sobre este tema, especialmente en sus componentes biológicos, psicológicos y sociológicos.

Ahora continuemos con los Recursos Conceptuales.

La Formación Afectiva concibe como recursos conceptuales el Conocimiento.  Específicamente el conocimiento necesario para:

  • Vivir
  • Convivir
  • Supervivir

El Conocimiento para Vivir es un recurso fundamental para darle sentido a la existencia. Ello implica entonces en primer lugar el Autoconocimiento, la clásica recomendación de los antiguos griegos: “Conócete a ti mismo”. La Psicologia Afectiva enseña que para lograr este propósito debemos indagar por nuestros afectos, roles y creencias.[11] La Formación Afectiva agrega que también debemos conocer nuestra naturaleza biológica, psicológica y socioantropologica. Conocernos implica comprehender por qué sentimos como sentimos, pensamos como pensamos y por ende, por que actuamos como actuamos.

En segundo lugar, para Vivir no es suficiente con autoconocerse, también es necesario Autogobernarse. En Formación Afectiva a esto le llamamos: “Obedécete a ti mismo”. De no tener una clara Estructura, de no conocer y comprehender los mecanismos biológicos que nos mueven, estamos condenados a vivir a merced de las emociones, siempre al filo de la adicción, la dependencia, de la anarquía, o como bien lo enseña el maestro Csikszentmihalyi: de la Entropía Psíquica. Por eso es tan crucial imponerle a las emociones Instrumentos Afectivos[12] superiores como los sentimientos, actitudes, valores y principios, que nos ayuden a dirigir adecuadamente nuestra existencia.

En tercer lugar, para Vivir es necesario el conocimiento que nos enseñe a Autovalorarnos. Visto desde la Formación Afectiva significa “Amate a ti mismo”. La Autovaloración tiene tres mecanismos: afectivo, cognitivo y expresivo. El primero está relacionado con el aprecio, la Autoestima. El segundo con la evaluación que hacemos de nuestro desempeño en cada uno de nuestros roles vitales. Y el tercero tiene que ver con el Autocuidado.

El Conocimiento para Convivir es un recurso clave para relacionarnos funcional y adecuadamente con el Otro y los Otros. Aparte de las razones evolutivas, en la ignorancia de este conocimiento está el origen de la violencia interpersonal, y por ende la intrafamiliar, conyugal, infantil; lo mismo que la violencia entre grupos. Quiere decir entonces que este conocimiento es fundamental para la prevención y solución de conflictos.

Desde la Formación Afectiva consideramos que para Convivir necesitamos en primer lugar Conocer al Otro. Dar cuenta de sus roles, afectos y creencias. Indagar por su subjetividad. En segundo lugar, es necesario Valorar al Otro. Esto implica Apreciarlo; Evaluar su desempeño en cada uno de sus roles; y sobre todo Cuidarlo, velar por su salud afectiva, ser fuente de satisfacción y no de sufrimiento. Contar con esta información es un recurso muy importante porque nos permite Interactuar con el Otro de forma más eficaz. Nos mueve a ser mas empáticos, asertivos, generosos, sociables, respetuosos y responsables.

El Conocimiento para Supervivir, lo entendemos desde la Formación Afectiva como el recurso requerido para desarrollar nuestros talentos y con ello, generar los ingresos necesarios para satisfacer esas necesidades biológicas y psicológicas que demanda la existencia. Entre otras, una buena alimentación, buen techo, vestimenta, buen descanso, recreación, cultura, viajes, formación permanente, artefactos tecnológicos.

Estos son pues, -a vuelo de pájaro- los Recursos Conceptuales, los conocimientos necesarios para Vivir, Convivir y Supervivir. Estos recursos son los que nos permiten por una parte, aumentar la cantidad y sobre todo la calidad de nuestros vínculos afectivos, y por otra parte, incrementar esos recursos materiales, cuya carencia nos quita el sueño cuando no tenemos claro como generarlos. Y como son tan urgentes para la supervivencia biológica, lleva a las personas a trabajar en lo que les toca y no en lo que les apasiona, quedando atrapados el resto de la existencia sin haberse dado la oportunidad de aprehender las reglas del juego de la vida.

Finalizo entonces este artículo introductorio al concepto de los Recursos Personales, hablando precisamente de los Recursos Materiales.

Este tipo de recursos no son más que una consecuencia lógica de estar bien aprovisionados de los recursos psicológicos y conceptuales. Es decir, en la medida en que contemos con una gran calidad de vínculos y con un amplio conocimiento, esto necesariamente tiene que verse reflejado en nuestra vida material.

Vistos desde la Formación Afectiva, los Recursos Materiales son:

  • Tiempo
  • Espacio
  • Artefactos
  • Dinero

El Tiempo indudablemente es un recurso material. Podemos disponer de él a nuestra voluntad, distribuirlo acorde a nuestros intereses, invertirlo. Pero esto sólo es posible cuando se lleva un estilo de vida autónomo. Sin embargo, en el mundo de hoy ésta no es la norma sino la excepción. La realidad es que la gran mayoría de las personas no son dueñas de su tiempo, lo alquilan y entre menos habilidad se posea, más barato el pago por dicho alquiler. A esto debe sumársele que el tiempo aparentemente libre no se invierte justamente en conquistar la autonomía, sino que se gasta en distracciones, en actividades pasivas que aunque pueden llegar a producir placer, atan al individuo, lo condenan a una dependencia eterna, le privan de las satisfacciones de la existencia. Configurándose así un circulo vicioso: “no soy autónomo por que no tengo tiempo, y no tengo tiempo para conquistar la autonomía”. Y así se nos va la vida, sin haberla disfrutado en toda su dimensión.

El Espacio es un recurso que hace referencia al lugar en el que habitamos, podría decirse que es un recurso ancestral. Desde el mismo momento en que nuestros antepasados se asentaron en un territorio, la necesidad de tener y conservar un espacio ha estado presente. Dependiendo las circunstancias (si se vive solo, en pareja, con hijos, etc) habitar un espacio cómodo nos da tranquilidad. Por eso es un recurso vital.

Los Artefactos son las herramientas que de alguna manera nos facilitan la vida material, también son ancestrales. Los hay de todo tipo, útiles e inútiles. Algunos facilitan el trabajo, otros cumplen una biológica función de mostrar “status” para aumentar la eficacia reproductiva.

El último recurso material es el Dinero. Desde la Formación Afectiva su valoración no se hace en términos de importancia sino de utilidad. No es un medio, ni tampoco un fin en si mismo, es simplemente una consecuencia lógica de trabajar en lo que te apasione para Supervivir y no en lo que toca para sobrevivir.

Ir por la vida en pos del dinero sólo genera ansiedad, se corre el riesgo de venderle el “alma al diablo”. Además, no garantiza el acceso a los otros tipos de recursos aquí relacionados. De modo que el dinero debe ser visto como lo que es: un mero recurso y mucho mejor si éste es obtenido legalmente, éticamente y como producto del trabajo por los demás, por su desarrollo como personas.

Visto entonces desde la perspectiva de la Formación Afectiva, la riqueza de un individuo no se mide por la cantidad de dinero que tenga, sino por la abundancia de sus Recursos Personales. Así las cosas, el trabajo que hagamos día tras día debe están enfocado en la administración y aumento de esos recursos. Debemos esforzarnos para adquirir el conocimiento que nos enseñe a vivir, convivir y supervivir. Debemos cultivar, aceitar y aumentar nuestra red de vínculos.

Si hacemos lo anterior con determinación, constancia, confianza, seguridad, coherencia y sobre todo; Pasión, inevitablemente esto se vera reflejado en nuestros recursos materiales. Así no tendremos que estar detrás del dinero, éste, como si fuera un imán, irá tras de nosotros.

Esta es pues la introducción al concepto de los Recursos Personales. Un concepto clave en este nuevo campo que nos proponemos construir, el campo de la Formación Afectiva.


[1] Miguel De Zubiria Samper “Como Funciona la Mente: más allá de la Psicologia Cognitiva” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá, 2010. Pag 31

[2] Miguel De Zubiria Samper “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones,  cómo medirla con escalas y afectogramas”  Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá, 2007. Pag 61

[3] Steve Mithen “Arqueología de la Mente”, Grijalbo, 1996

[4] Miguel De Zubiria Samper “Como Funciona la Mente: más allá de la Psicologia Cognitiva” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá, 2010. Pag 44

[5] La negrita es mía para destacar el hecho de los recursos.

[6] Ibid. Como Funciona la mente… pag 44

[7] Ibid pag 32

[8] Ibid pag 44

[9] Ibid pag 45

[10] Ibid pag 45

[11] Miguel De Zubiria Samper “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones,  cómo medirla con escalas y afectogramas”  Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá, 2007.

[12] Ibid

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