DESARROLLO AFECTIVO

 
 

¡ALTO AHÍ!

¡ALTO AHÍ!

 

¿Hacia dónde voy? ¿Qué quiero en la vida? ¿Lo que hago contribuye con el logro de mis objetivos? ¿Lo que hago contribuye con el desarrollo de mi talento? ¿Qué puedo hacer para mejorar el desempeño en mis diferentes roles? ¿Trabajo en lo que me apasiona o en lo que me toca? ¿Contribuye mi trabajo con la conquista de mi Autonomìa? ¿Cómo puedo construir un proyecto vital que le de trascendencia a mi existir?

Qué piensas de lo anterior… Intentaste resolver alguna pregunta… Inténtalo.  Mira que cuando decidí hacer un alto en el camino para despejar las anteriores incógnitas, hallé  respuestas que se adaptaban a mis circunstancias vitales, conceptuales y de trabajo. Inténtalo. Podrías encontrar respuestas que se adapten a tus circunstancias particulares.

Te voy a contextualizar. Mis Circunstancias Vitales están relacionadas con el nacimiento de mis hijos Orianna de tres años y Dante de nueve meses, y con la relación de pareja que he construido durante seis años con mi esposo Andrés.

Como es apenas normal, tener un hijo es un acontecimiento que en la vida de cualquier mujer interesada en tener un óptimo desempeño en su rol de madre, la obliga  a replantear afectos, prioridades, deberes, prácticas, estrategias, reglas, normas y un extenso etcétera. Esta experiencia a mi particularmente, me obligó a hacer un alto en el camino para reflexionar acerca del tipo de crianza que debía aplicar; de las razones por las cuales no pienso enviarlos a la escuela; de la forma en que voy a participar activa y conscientemente en su desarrollo mental, es decir, en su desarrollo afectivo (enseñarles a interactuar adecuadamente  en cada uno de sus Escenarios de Interacción ), en su desarrollo cognitivo (enseñarles habilidades cognitivas: leer, escribir y pensar), y en su desarrollo expresivo (explorar, identificar y desarrollar su Talento).

Por fortuna, en esta tarea no he estado sola, Andrés ha trabajado a mi lado en este complejo y fascinante oficio de la crianza, así como en la construcción de nuestra relación. A propósito, elaborar el vínculo de pareja ha requerido arte ciencia y trabajo, como bien nos lo ha enseñado la Psicología Afectiva. También ha sido necesario hacer varios altos en el camino para tomar consciencia de las Habilidades Afectivas Intrapersonales e Interpersonales, que puestas en práctica permiten que una relación trascienda. A decir verdad, no hemos estado exentos de los conflictos inherentes a cualquier relación interpersonal.

Lo importante, es que aprendimos a desconflictuar y a aplicar lo que predicamos en las Orientaciones Afectivas de Pareja que hacemos; entre otras cosas, nos hemos dedicado a compartirnos para poder conocernos cada vez mejor, y esto, ha favorecido el incremento del aprecio mutuo, tanto como el deseo de continuar construyendo y Trabajando Juntos.

Trabajar Juntos. Esto es lo que hemos venido haciendo, trabajamos juntos en la crianza de nuestros hijos, en la construcción de nuestra relación y en la consecución de  los Recursos Personales. Gracias a que aprendimos a negociar argumentando nuestras diferencias, ahora somos un equipo. Estamos desarrollando un concepto a partir de nuestra Experiencia Vital: como Pareja Formativa que práctica una Crianza Formativa y a diario se ejercitan como Trabajadores Talentosos. Más específicamente, trabajamos como Formadores Afectivos.  Este trabajo nos permitió fusionar nuestros afectos, roles, creencias, conocimientos, habilidades y demás, para trabajar en lo que nos apasiona, en lo que nos permite generar permanentes estados de Flujo y disfrute, trabajar para nosotros y por los demás, no para otros; trabajar por conquistar nuestra Autonomía. Como te habrás podido dar cuenta, lo anterior resume mis circunstancias conceptuales y de trabajo.

En definitiva, hay circunstancias existenciales que requieren detenerse a pensar, sentir, vivir conscientemente la realidad, en lugar de evadirla. Esto hace la diferencia entre vivir una vida de aflicción y una vida de satisfacción. Eso es todo por ahora amable lector, sólo me resta decirte: ¡ALTO AHÍ!

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NUESTROS RECURSOS

Desde la Formación Afectiva  planteamos que los seres humanos disponemos potencialmente de tres tipos de recursos:

  • Psicológicos
  • Conceptuales
  • Materiales

En el artículo sobre los Recursos Personales hacemos una introducción a este concepto y lo argumentamos desde la teoría de los tres mundos de Karl Popper y de la Arqueología de la Mente de Steven Mithen.

En este artículo vamos a hacer una aplicación de dicha teoría para mostrarte nuestros propios recursos y de paso enseñarte como puedes hacer un inventario de los tuyos. Tener claridad sobre estos recursos nos permite valorar nuestra verdadera riqueza.

Empecemos con los Recursos Psicológicos

En dicho artículo decíamos que los recursos psicológicos por excelencia son los Vínculos y que éstos son de tres tipos:

  • Intrapersonales
  • Interpersonales
  • Grupales

Sobre el Vinculo Intrapersonal decíamos que es la relación que se tiene consigo mismo. También, que es un Recurso tremendamente valioso aunque paradójico, pues de la forma como administre este vinculo dependerá si soy mi mejor aliado o mi peor enemigo. Los dos componentes principales de este vínculo son el Autogobierno y la Automotivación.

El Autogobierno es tener la posibilidad de gobernarse a si mismo. De tener el poder para dirigir su existencia. Hace referencia al hecho de regular nuestras emociones imponiéndole instrumentos afectivos superiores (sentimientos, actitudes, valores y principios). Son dos las emociones básicas que se deben aprehender a regular: la ira y el placer.

Este recurso lo podemos valorar desde la perspectiva de los roles vitales. Nosotros por ejemplo desempeñamos los roles propios de la vida adulta: somos pareja, padres y trabajadores.

Como pareja, hemos aprendido a solucionar nuestros conflictos de forma pacifica, a negociar, conciliar, a regular nuestra ira. ¿Fácil? De ninguna manera, aun seguimos creciendo, pero al menos nuestro entorno está a salvo de una reacción violenta de parte de alguno de los dos. Con respecto al placer, hemos aprendido a postergar la gratificación, es decir, nada de comidas costosas, de lujos innecesarios, de gastos ostentosos; preferimos la satisfacción permanente y no fugaces episodios de placer. Por ejemplo un recurso clave para nosotros es el logro de la fidelidad.

Como padres, son muchos los episodios en los que se ha puesto a prueba nuestra capacidad para regular la ira. Nuestro rol lo guiamos por un principio: cero maltrato, ni físico ni verbal. Hemos descubierto que la más efectiva forma de corregir el mal comportamiento de nuestros hijos es sancionar con el afecto.

Trabajamos juntos y como tal, hemos aprendido a llegar a acuerdos, a manifestarnos nuestras inconformidades, hemos tenido largos debates, a veces acalorados, pero siempre controlados. Cuando se trabaja con la pareja, y sobre todo cuando se hace en casa, hay que poner a prueba la capacidad de postergar la gratificación. La razón es que siempre esta latente la posibilidad de entregarse a las delicias del placer: hacer pereza, ver televisión, retozar un rato, “consentirse”, etc.

La Automotivación es el combustible para vivir. Es un recurso determinante en nuestra existencia, dado que nos da la energía vital para construir este proyecto de vida compartido que hemos emprendido. Hoy nuestra energía está enfocada en la construcción de nuestra relación de pareja, en la crianza de nuestros hijos (Orianna y Dante) y en el desarrollo del modelo conceptual de la Comunidad Formativa El Taller.

Lo anterior nos hace pensar que el recurso de la Automotivación depende o está directamente relacionado con el hecho de tener un claro proyecto de vida, en la medida en que esto sea así, mas difícil es caer en estados de aburrimiento o depresión. De modo que tenemos en la Automotivación un recurso fundamental para seguir luchando.

Ahora continuemos con los Vínculos Interpersonales. En el artículo sobre los Recursos Personales decíamos que estos son los que se tienen con los otros. Son un recurso fundamental, dada nuestra naturaleza y necesidad de vivir en contacto con los demás. Motivo por el cual resulta tan dolorosa la soledad. Estos vínculos son de dos tipos: Naturales y Sociales.

Los vínculos naturales son los consanguíneos. Gracias a nuestro trabajo hemos tomado conciencia de la importancia de cultivar los vínculos con los diferentes miembros de la familia. Los hermanos, primos, tíos, abuelos. Estos vínculos son un recurso demasiado importante, por eso resulta clave construirlos y aceitarlos. Y en esa tarea estamos. Ambos tenemos nuestras respectivas familias de origen, y sabemos que hay mucho por hacer, máxime cuando crecimos en un entorno en el que las familias han estado disgregadas por diferentes partes del país, lo cual ha sido una dificultad para compartirnos, conocernos y por ende, estrechar el vinculo.

Los vínculos sociales son los establecidos a lo largo de la vida. En nuestro caso los más estrechos los estamos constituyendo ahora que estamos transitando por la adultez. El vínculo social por excelencia es el que se establece con la pareja. Nosotros por ejemplo llevamos ya 6 años en esta fascinante aventura de construir una vida en común.

Después de la pareja, el vínculo social fuerte es el que se establece con los amigos. Éste se construye con tiempo, requiere también conocerse, compartirse y apreciarse. Nosotros tenemos la convicción de trabajar con los amigos, de ser socios, de edificar proyectos en común. Entre otras cosas para eso hemos creado la Comunidad Formativa El Taller, para construir sólidos vínculos de amistad con aquellos que se unan a esta causa de la Formación Afectiva.

Finalmente están los Vínculos Grupales, estos son los que como su nombre lo indica se tienen con diversos grupos. Es un Recurso clave porque responde a la innata necesidad del ser humano de vivir en comunidad, además proveen estructura y significado vital. También son de dos tipos: Familiares y Sociales.

Es muy importante vivir en grupo. En nuestro caso, gozamos del privilegio de vivir en el seno de una familia extensa. 2 abuelos (Imelda y Silvino), dos tías (Patito y Marleny), dos primos (Damián y Sander) papá y mamá (Andrés y Luz Adriana) y dos bebes (Orianna y Dante), hasta el perro Merlín acompaña la familia.

Grupos sociales hay de todo tipo. Religiosos, culturales, artísticos, académicos, deportivos, políticos. Nosotros estamos construyendo uno: la Comunidad Formativa El Taller. Y lo estamos haciendo para que refleje nuestros valores, nuestras creencias y nuestras prácticas.

Estos son pues nuestros recursos psicológicos. Los nutritivos y deliciosos vínculos que alimentan la existencia, que le dan sentido a nuestras vidas.

A continuación te presentaremos nuestros Recursos Conceptuales.

Recordemos que la Formación Afectiva concibe como recursos conceptuales el Conocimiento. Específicamente el conocimiento necesario para:

  • Vivir
  • Convivir
  • Supervivir

El conocimiento para Vivir lo hemos tomado de la Psicologia Afectiva. Uno de nuestros mayores activos fue aprehender a Autoconocernos. Identificar nuestros afectos y pasiones. Nos gusta el mundo afectivo, indagar por la mente humana, comprehender su naturaleza biológica, psicológica y socioantropologica. Nos produce un gran disfrute leer, escribir, enseñar. Dado el oficio que hemos creado para nosotros, nos esforzarnos en interiorizar y practicar un modelo de pareja, de crianza y de trabajo talentoso. Hacer el ejercicio de Autoconocernos nos ha servido para construir nuestro proyecto de vida, tener claras nuestras metas. Definir criterios sólidos sobre el estilo de vida que queremos practicar.

Para Vivir también hemos tenido que aprehender a Autogobernarnos. Tenemos claridad sobre lo que esto significa, sobre los beneficios que trae para nuestra relación. Vivir significa también aprehender a Autovalorarse. Sabemos que la Autoestima está directamente relacionada con el desempeño que tenemos en cada uno de nuestros roles vitales.

El conocimiento para Convivir también es un recurso que tenemos en nuestro haber. Aprehender a conocer al otro es algo que no se inculca en la escuela, es una necesidad social. Nosotros hemos adquirido la habilidad de conocer profundamente a las personas con quienes interactuamos. Eso nos facilita la tarea de iniciar vínculos, profundizarlos o culminarnos cuando vemos que existen diferencias que a larga pueden resultar nocivas. Esto nos ayuda a constituir verdaderos vínculos de amistad y a no perder el tiempo en relaciones superfluas.

Una sana interacción con el otro requiere del uso de habilidades afectivas cruciales para que el vinculo se mantenga y fortalezca. Por eso hemos aprendido a ser más empáticos, asertivos, sociables, generosos.

El conocimiento para Supervivir lo hemos materializado en el desarrollo de nuestros talentos. Aprendimos a sacar provecho de nuestra pasión por la lectura, la escritura y la enseñanza. La Comunidad Formativa El Taller es el resultado de ello. Comprendimos que para tener una excelente calidad  de vida, es necesario construirnos como trabajadores talentosos. Para nosotros al menos no existe otro camino al de crear un mundo, divulgarlo y alimentarlo el resto de nuestras vidas.

Nuestros recursos escenciales son nuestros vínculos y el conocimiento que tenemos para vivir, convivir y supervivir. Lo interesante del caso es que con su uso éstos no se agotan, al contrario, se hacen mas sofisticados y nos producen mayor disfrute.

Hoy, cuando tenemos 31 y 29 años, dos hijos biológicos (Orianna de casi 3 años y Dante de 6 meses) y un hijo intelectual (la Comunidad Formativa El Taller), sentimos que los Recursos Materiales inevitablemente empezarán a incrementarse.

Recordemos que vistos desde la Formación Afectiva, los Recursos Materiales son:

  • Tiempo
  • Espacio
  • Artefactos
  • Dinero

Ya somos dueños de nuestro Tiempo, lo distribuimos acorde a las necesidades que tenemos como pareja, como padres y como constructores de la Comunidad.

Habitamos un Espacio que nos ofrece la suficiente comodidad para sacar adelante la fase actual de nuestro proyecto.

Tenemos los Artefactos básicos para llevar a cabo nuestro trabajo.

Y por último, hemos concebido y estamos desarrollando un sistema que solo depende de nuestra capacidad de trabajo, constancia, disciplina, fuerza de voluntad y entrega, para generar el dinero que nos permita sostener y mejorar nuestro estilo de vida.

Estos son pues nuestros Recursos, este somero inventario de ellos son el punto de partida de esta aventura que hemos decidido emprender como pareja, padres y formadores afectivos. Al fin de cuentas nos ganamos la vida aprendiendo a vivirla.

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LOS RECURSOS PERSONALES

Autoadministrarse es administrar los recursos personales para vivir convivir y supervivir. La abundancia de estos recursos determina nuestra riqueza; y su escasez, nuestra pobreza. ¿Y cuáles son estos recursos?

Algunos ingenuamente creen que los recursos personales se reducen a una cuestión meramente material. Y en consecuencia, dedican su tiempo y energías a la búsqueda de ese tesoro que les posibilite la tan anhelada “libertad financiera”; o en otras palabras, no tener que preocuparse por obligarse a trabajar para procurarse los ingresos necesarios con los cuales subsistir.

Estar detrás de esta quimera ofrece serios peligros. La posibilidad de ser estafados por ilusionistas que pintan soluciones fáciles e inmediatas (ver el tristemente celebre caso de DMG). El riesgo de creer en lobos con piel de oveja que te ofrecen el cielo y la tierra y después te la cobran con creces (ver los múltiples casos de emparejamientos mediados por el efímero metálico o para no ir mas lejos, la clásica niña bonita que vende su escultural cuerpo al mejor postor). Su afición por el mínimo esfuerzo es la característica principal de estos cazadores de fortunas.

Pero la vida no es color de rosa, aunque  tampoco es tan compleja. Es solo una cuestión de conocimiento. De comprehender las reglas del juego de la vida. Un juego que exige esfuerzo y trabajo, que recompensa a los más persistentes, a quienes no desfallecen, a los que una vez han identificado su camino, emprenden su viaje con alegría, conscientes de lo efímero de esta aventura, pero deseosos de sacarle el mejor provecho, de gozarse la existencia.

Precisamente, una de esas reglas clave del juego de la vida es saber administrar los recursos personales. Pero antes, hay que saber por lo menos cuáles son éstos.

Desde la Formación Afectiva planteamos que los seres humanos disponemos potencialmente de tres tipos de recursos:

  • Materiales
  • Psicológicos
  • Conceptuales

A lo mejor te preguntes: ¿Y por qué tres? ¿Por qué no podrían ser más? O quizás… ¿Menos?

Pues bien, parte de la respuesta viene de uno de los grandes de la Filosofía del siglo XX. Me refiero a Karl Popper y su famosa teoría de los tres mundos. Fue él quien postuló que los humanos habitamos tres realidades simultaneas[1] y no solo una como podría aparentarse.

Contra las apariencias caóticas, Popper concluyó que hay tres y sólo tres niveles de realidad, no solo uno ni infinitos. Según él, está el mundo de los objetos y los eventos materiales (M1). Pero también están las palabras, los pensamientos, los sentimientos que componen el mundo 2 subjetivo humano. Como también es real una canción, los mitos, las teorías, ellos arman el mundo 3 cultural humano. ¡Tres mundos distintos reales![2]

Si esto es así, si es verdad que habitamos tres realidades simultáneamente, quiere decir que en cada una de ellas poseemos o carecemos de recursos. Y aunque suene a Perogrullo, vale la pena resaltarlo: entre más tengamos de esos tres tipos de recursos, más ricos somos, y entre más carezcamos, más pobres somos.

Al argumento Popperiano para demostrar la existencia de tres tipos de recursos se le suma el aporte hecho por Steve Mithen con su Arqueología de la Mente.[3] Según el criterio de Miguel De Zubiria, la más poderosa conclusión del estudio arqueológico lejano es que el primer modulo mental de los homínidos fue psicológico, apareció en los monos antropomorfos 35 millones de años atrás, o sea muchísimos miles de milenios previo a nuestra especie.[4]

Ese hecho tuvo un gran sentido adaptativo. Este modulo psicológico, lector de mentes, les fue sumamente útil a los antropoides debido a las fuertes presiones evolucionistas sobre ellos. Unas sobre los machos, otras sobre las hembras. A los machos la presión adaptativa les vino de la competencia feroz por acceder a los puestos de mayor estatus de la banda. A las hembras, debido a las dificultades inmensas de criar hijos con la maduración más prolongada de cualquier ser viviente. Alcanzar el poder les dio a los machos acceso a los más preciados RECURSOS[5], entre ellos ciertamente las hembras jóvenes en celo. Mientras la mejor comprensión de la mente del otro convirtió a las hembras antropoides en excelentes madres, las mejores de cuantas existieron.[6]

Como es sabido, los orangutanes, gorilas y chimpancés viven entre arboles, ramas, rocas, ríos y múltiples depredadores –la realidad material-. Sí, pero también viven entre realidades subjetivas, pues su principal y más peligrosa “realidad” son los otros, sus intenciones, motivaciones, deseos. Alguno lo puede atacar, robar, ayudar, espulgar, defender… ¿Quién?, ¿en que momento?, ¿cómo?, ¿cómo es la mejor manera de proceder? Estas nuevas preguntas subjetivas obligaron a los antropoides a conocer a los otros, a valorarlos y saber como actuar ante cada quien, en cada circunstancia concreta. Luego, a decidir si aliarse o atacar; si compartir su alimento; si escapar o mejor herir al agresor. Tremendas, continuas y rápidas decisiones de tipo interpersonal[7], las cuales les podían limitar o facilitar el acceso a los deseados y necesarios Recursos.

En la larga evolución desde los antropoides hasta los primeros homínidos, el segundo modulo mental en aparecer fue el práxico, atinente al ambiente y a sus objetos. Hay claros antecedentes de esta capacidad técnica en los antropoides. Los chimpancés muestran una capacidad técnica asombrosa. Preservan el deseo de comer unas deliciosas y nutritivas termitas por varios minutos, mientras cortan pequeñas ramitas y les quitan sus ramas secundarias y fabrican una tosca herramienta. Destreza ésta comprobada varias veces en su hábitat natural. Una gran proeza[8] y que le permite acceder a Recursos.

El tercer modulo mental fue nocional, propio y singular de los humanos modernos. Su aparición es muy reciente, se estima que ocurrió 50 mil años atrás, coincidente con el magnifico big bang cultural creador de la especie sapiens sapiens, la única línea –hasta ahora- exitosa de doce intentos fallidos… la suya y la mía.[9]

Este veloz recorrido por la filogenia de la mente muestra cuándo aparece cada una de las tres especializaciones definitivas, sin las cuales el fenómeno humano, que merece en propiedad esta denominación, no hubiese llegado a feliz término. La mente psicológica (35 millones de años atrás); la mente técnica (4 millones de años); la mente nocional (50 mil años) originaria de la peculiarísima especie de monos vestidos, parlanchines, en quienes nos convertimos.[10]

Como puedes ver, de acuerdo con Popper los seres humanos habitamos tres realidades, pero esto solo es posible, según Mithen, gracias a que desarrollamos tres tipos de mentes que nos facilitan el interactuar con estas tres realidades, como muy bien nos lo explica De Zubiria.

De modo que tres realidades (material, psicológica y conceptual) y tres tipos de mentes (psicológica, práxica y nocional) dan lugar a tres tipos de Recursos Personales (psicológicos, conceptuales y materiales)

A continuación entonces te voy a hacer una somera presentación de dichos recursos, la idea es desarrollar este concepto de una forma más amplia en próximos artículos.

Empecemos con los Recursos Psicológicos.

La Formación Afectiva plantea que los recursos psicológicos por excelencia son los Vínculos. Ahora bien, éstos son de tres tipos:

  • Intrapersonales
  • Interpersonales
  • Grupales

Administrar los vínculos significa valorarlos (evaluarlos, apreciarlos, cuidarlos). Pero también implica conocerlos, y de igual manera requiere cultivarlos, alimentarlos.

El Vinculo Intrapersonal es la relación que se tiene consigo mismo. Es un Recurso tremendamente valioso aunque paradójico, pues de la forma como administre este vinculo dependerá si soy mi mejor aliado o mi peor enemigo. Los dos componentes principales de este vínculo son el Autogobierno y la Automotivación.

Los Vínculos Interpersonales son los que se tienen con los otros. Recurso fundamental, dada nuestra naturaleza y necesidad de vivir en contacto con los demás. Motivo por el cual resulta tan dolorosa la soledad. Estos vínculos son de dos tipos: Naturales y Sociales.

Los Vínculos Grupales son los que como su nombre lo indica se tienen con diversos grupos. Es un Recurso clave porque responde a la innata necesidad del ser humano de vivir en comunidad, de identificarse con algo. También son de dos tipos: Familiares y Sociales.

Grosso modo estos son los Recursos Psicológicos, los deliciosos y nutritivos Vínculos. Como te lo señalé previamente, en próximos artículos profundizaremos sobre este tema, especialmente en sus componentes biológicos, psicológicos y sociológicos.

Ahora continuemos con los Recursos Conceptuales.

La Formación Afectiva concibe como recursos conceptuales el Conocimiento.  Específicamente el conocimiento necesario para:

  • Vivir
  • Convivir
  • Supervivir

El Conocimiento para Vivir es un recurso fundamental para darle sentido a la existencia. Ello implica entonces en primer lugar el Autoconocimiento, la clásica recomendación de los antiguos griegos: “Conócete a ti mismo”. La Psicologia Afectiva enseña que para lograr este propósito debemos indagar por nuestros afectos, roles y creencias.[11] La Formación Afectiva agrega que también debemos conocer nuestra naturaleza biológica, psicológica y socioantropologica. Conocernos implica comprehender por qué sentimos como sentimos, pensamos como pensamos y por ende, por que actuamos como actuamos.

En segundo lugar, para Vivir no es suficiente con autoconocerse, también es necesario Autogobernarse. En Formación Afectiva a esto le llamamos: “Obedécete a ti mismo”. De no tener una clara Estructura, de no conocer y comprehender los mecanismos biológicos que nos mueven, estamos condenados a vivir a merced de las emociones, siempre al filo de la adicción, la dependencia, de la anarquía, o como bien lo enseña el maestro Csikszentmihalyi: de la Entropía Psíquica. Por eso es tan crucial imponerle a las emociones Instrumentos Afectivos[12] superiores como los sentimientos, actitudes, valores y principios, que nos ayuden a dirigir adecuadamente nuestra existencia.

En tercer lugar, para Vivir es necesario el conocimiento que nos enseñe a Autovalorarnos. Visto desde la Formación Afectiva significa “Amate a ti mismo”. La Autovaloración tiene tres mecanismos: afectivo, cognitivo y expresivo. El primero está relacionado con el aprecio, la Autoestima. El segundo con la evaluación que hacemos de nuestro desempeño en cada uno de nuestros roles vitales. Y el tercero tiene que ver con el Autocuidado.

El Conocimiento para Convivir es un recurso clave para relacionarnos funcional y adecuadamente con el Otro y los Otros. Aparte de las razones evolutivas, en la ignorancia de este conocimiento está el origen de la violencia interpersonal, y por ende la intrafamiliar, conyugal, infantil; lo mismo que la violencia entre grupos. Quiere decir entonces que este conocimiento es fundamental para la prevención y solución de conflictos.

Desde la Formación Afectiva consideramos que para Convivir necesitamos en primer lugar Conocer al Otro. Dar cuenta de sus roles, afectos y creencias. Indagar por su subjetividad. En segundo lugar, es necesario Valorar al Otro. Esto implica Apreciarlo; Evaluar su desempeño en cada uno de sus roles; y sobre todo Cuidarlo, velar por su salud afectiva, ser fuente de satisfacción y no de sufrimiento. Contar con esta información es un recurso muy importante porque nos permite Interactuar con el Otro de forma más eficaz. Nos mueve a ser mas empáticos, asertivos, generosos, sociables, respetuosos y responsables.

El Conocimiento para Supervivir, lo entendemos desde la Formación Afectiva como el recurso requerido para desarrollar nuestros talentos y con ello, generar los ingresos necesarios para satisfacer esas necesidades biológicas y psicológicas que demanda la existencia. Entre otras, una buena alimentación, buen techo, vestimenta, buen descanso, recreación, cultura, viajes, formación permanente, artefactos tecnológicos.

Estos son pues, -a vuelo de pájaro- los Recursos Conceptuales, los conocimientos necesarios para Vivir, Convivir y Supervivir. Estos recursos son los que nos permiten por una parte, aumentar la cantidad y sobre todo la calidad de nuestros vínculos afectivos, y por otra parte, incrementar esos recursos materiales, cuya carencia nos quita el sueño cuando no tenemos claro como generarlos. Y como son tan urgentes para la supervivencia biológica, lleva a las personas a trabajar en lo que les toca y no en lo que les apasiona, quedando atrapados el resto de la existencia sin haberse dado la oportunidad de aprehender las reglas del juego de la vida.

Finalizo entonces este artículo introductorio al concepto de los Recursos Personales, hablando precisamente de los Recursos Materiales.

Este tipo de recursos no son más que una consecuencia lógica de estar bien aprovisionados de los recursos psicológicos y conceptuales. Es decir, en la medida en que contemos con una gran calidad de vínculos y con un amplio conocimiento, esto necesariamente tiene que verse reflejado en nuestra vida material.

Vistos desde la Formación Afectiva, los Recursos Materiales son:

  • Tiempo
  • Espacio
  • Artefactos
  • Dinero

El Tiempo indudablemente es un recurso material. Podemos disponer de él a nuestra voluntad, distribuirlo acorde a nuestros intereses, invertirlo. Pero esto sólo es posible cuando se lleva un estilo de vida autónomo. Sin embargo, en el mundo de hoy ésta no es la norma sino la excepción. La realidad es que la gran mayoría de las personas no son dueñas de su tiempo, lo alquilan y entre menos habilidad se posea, más barato el pago por dicho alquiler. A esto debe sumársele que el tiempo aparentemente libre no se invierte justamente en conquistar la autonomía, sino que se gasta en distracciones, en actividades pasivas que aunque pueden llegar a producir placer, atan al individuo, lo condenan a una dependencia eterna, le privan de las satisfacciones de la existencia. Configurándose así un circulo vicioso: “no soy autónomo por que no tengo tiempo, y no tengo tiempo para conquistar la autonomía”. Y así se nos va la vida, sin haberla disfrutado en toda su dimensión.

El Espacio es un recurso que hace referencia al lugar en el que habitamos, podría decirse que es un recurso ancestral. Desde el mismo momento en que nuestros antepasados se asentaron en un territorio, la necesidad de tener y conservar un espacio ha estado presente. Dependiendo las circunstancias (si se vive solo, en pareja, con hijos, etc) habitar un espacio cómodo nos da tranquilidad. Por eso es un recurso vital.

Los Artefactos son las herramientas que de alguna manera nos facilitan la vida material, también son ancestrales. Los hay de todo tipo, útiles e inútiles. Algunos facilitan el trabajo, otros cumplen una biológica función de mostrar “status” para aumentar la eficacia reproductiva.

El último recurso material es el Dinero. Desde la Formación Afectiva su valoración no se hace en términos de importancia sino de utilidad. No es un medio, ni tampoco un fin en si mismo, es simplemente una consecuencia lógica de trabajar en lo que te apasione para Supervivir y no en lo que toca para sobrevivir.

Ir por la vida en pos del dinero sólo genera ansiedad, se corre el riesgo de venderle el “alma al diablo”. Además, no garantiza el acceso a los otros tipos de recursos aquí relacionados. De modo que el dinero debe ser visto como lo que es: un mero recurso y mucho mejor si éste es obtenido legalmente, éticamente y como producto del trabajo por los demás, por su desarrollo como personas.

Visto entonces desde la perspectiva de la Formación Afectiva, la riqueza de un individuo no se mide por la cantidad de dinero que tenga, sino por la abundancia de sus Recursos Personales. Así las cosas, el trabajo que hagamos día tras día debe están enfocado en la administración y aumento de esos recursos. Debemos esforzarnos para adquirir el conocimiento que nos enseñe a vivir, convivir y supervivir. Debemos cultivar, aceitar y aumentar nuestra red de vínculos.

Si hacemos lo anterior con determinación, constancia, confianza, seguridad, coherencia y sobre todo; Pasión, inevitablemente esto se vera reflejado en nuestros recursos materiales. Así no tendremos que estar detrás del dinero, éste, como si fuera un imán, irá tras de nosotros.

Esta es pues la introducción al concepto de los Recursos Personales. Un concepto clave en este nuevo campo que nos proponemos construir, el campo de la Formación Afectiva.


[1] Miguel De Zubiria Samper “Como Funciona la Mente: más allá de la Psicologia Cognitiva” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá, 2010. Pag 31

[2] Miguel De Zubiria Samper “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones,  cómo medirla con escalas y afectogramas”  Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá, 2007. Pag 61

[3] Steve Mithen “Arqueología de la Mente”, Grijalbo, 1996

[4] Miguel De Zubiria Samper “Como Funciona la Mente: más allá de la Psicologia Cognitiva” Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá, 2010. Pag 44

[5] La negrita es mía para destacar el hecho de los recursos.

[6] Ibid. Como Funciona la mente… pag 44

[7] Ibid pag 32

[8] Ibid pag 44

[9] Ibid pag 45

[10] Ibid pag 45

[11] Miguel De Zubiria Samper “La Afectividad Humana: sus remotos orígenes, sus instrumentos y operaciones,  cómo medirla con escalas y afectogramas”  Fundación Internacional de Pedagogía Conceptual Alberto Merani. Bogotá, 2007.

[12] Ibid

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