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LA MINCHA Y YO: 6 AÑOS CONSTRUYENDO

Hay fechas en la vida de las personas que tienen un especial significado; éste puede ser positivo o negativo, puede evocar momentos de alegría o tristeza, en cualquier caso, cada vez que llega ese día, sencilla o fastuosamente lo conmemoramos. El 28 de enero es una fecha especial para mí. Ese día la Vida puso sobre mi camino a mi compañera de viaje, y desde entonces, llevamos 6 años construyendo un sendero en común, un mundo compartido, una realidad para los dos.

No hicimos una celebración particular, el regalo fue estar juntos todo el día, compartirnos. De hecho, las actividades que llevamos a cabo en este día reflejan la evolución y cohesión de nuestra relación.

En la primera parte del día nos compartimos en la cotidianeidad de nuestro hogar, con nuestros hijos; Orianna de 3 años y Dante de 8 meses (cumplidos en esta misma fecha). También con parte del resto de la Tribu; la Tía Patito y la Abuela Imelda. Dos poderosas Tutoras Afectivas que nos están ayudando en esta compleja tarea de la crianza. Para mi, Patito representa el modelo de Tía Formativa que promovemos en la Comunidad y doña Imelda encarna ese rol de Abuela Formativa; genuinamente interesada en el bienestar de su descendencia. Estos dos bellos personajes explican en parte la razón por la que nosotros estamos transitando este camino de la Formación AfectivaDebo reconocerlo y expresar una gratitud publica; haber sido adoptado por esta Tribu es uno de los mejores regalos de mi vida, en el seno de esta familia (con don Silvino, Marleny, Damian, Sander y hasta el perro Merlyn) he tenido la fortuna de conocer y experimentar la armonía familiar, misma que me fue tan esquiva durante mis años pasados.

El día siguió su marcha y nosotros con él. La siguiente actividad de la jornada fue una sesión de Formación Afectiva en un caso de Depresión que estamos trabajando. Al respecto, debo señalar que cada nuevo caso que enfrentamos los dos lo desmenuzamos, analizamos, le vemos todas las alternativas; hemos descubierto que intervenir conjuntamente en el proceso es una estrategia muy efectiva porque se tienen dos valoraciones complementarias del caso y por lo tanto, se van construyendo soluciones  más solidas con el  aporte de cada uno. En el caso en cuestión, acumulamos el primer mes de trabajo, ya tenemos un panorama un poco más despejado y buenas expectativas para sacar adelante esta historia.

Terminada la sesión nos fuimos a caminar, a comentar nuestras impresiones. Debo destacar que lo mejor de trabajar con la Mincha es que nunca dejamos de conversar. Los asuntos son variados; temas familiares, sociales, políticos, económicos y del Oficio como Formadores Afectivos.

En este punto se me ocurre hacer una reflexión BioPsicoSocial del hecho de trabajar con tu pareja. Lo hago porque esta practica forma parte de nuestro modelo de Parejas Formativas y considero fundamental empezar a compartir sus principales premisas.

Desde el punto de vista Biológico, estudios científicos han demostrado que el compartirse con tu pareja activa la producción de oxitocina vasopresina, generándose lo que psicológicamente hablando conocemos como el apego. Trabajar con tu pareja entonces fortalece el apego y se constituye en una Vacuna Afectiva que protege la relación contra el aburrimiento, la ansiedad, la apatía y por lo tanto, reduce el riesgo de ser victimas de psicopatologías del emparejamiento como la infidelidad y la violencia.

Desde el punto de vista Psicológico, la amalgama del apego favorece la conexión, la sintonía entre la pareja. Trabajar juntos hace que se ejerciten Habilidades Afectivas como la empatía y la asertividad. Estar construyendo un proyecto de vida amarra mi suerte a la suerte del otro, al trabajar con tu pareja sumas y multiplicas, al no hacerlo, corres el riesgo de restar y dividir.

Y desde el punto de vista Social, podemos parafrasear: “pareja que trabaja unida, permanece unida”. En efecto, cuando las parejas trabajan juntas, tienen menos probabilidades de separarse y con ello crear un caos en la familia, en sus hijos. Una pareja que trabaja unida es más productiva, genera mayor riqueza, no sólo en metálico, sino social,  porque tiene mayores posibilidades de compartirse con sus hijos, vincularlos incluso a sus propias actividades, esto se traduce en familias más cohesionadas, solidas y resilentes. ¿No este un gran aporte social?

Por estas razones trabajamos con la Mincha, por eso hemos creado una forma de ganarnos la Vida, por eso somos Formadores Afectivos.

Hoy, 6 años después de habernos encontrado, comprendo con toda claridad el propósito de nuestra unión. Además de amarnos como pareja, debemos Formar a nuestros hijos; desarrollar sus talentos. Ejercer una influencia positiva sobre nuestro entorno y desarrollar un Modelo Vital, Conceptual y de Trabajo que nos permita ser parte de ese contingente de hombres y mujeres que en todos los rincones del mundo y desde sus respectivos frentes, están trabajando a diario en la construcción de unas sociedades más humanas, éticas y equitativas.

Al final del día nuestra caminata nos llevó hasta la Biblioteca Luis Ángel Arango, entregamos unos libros que teníamos prestados, a propósito en esta ultima quincena lei tres de ellos: “Por qué soy Cristiano” de José Antonio Marina; “Vida Positiva: cómo superar las emociones negativas y prosperar” de Barbara Fredrickson y “La Neurocultura: una cultura basada en el cerebro” de Francisco Mora. Tres textos claves para nuestro pensamiento.

Así celebramos nuestro sexto aniversario; compartiéndonos, trabajando, conversando, pensando la realidad. Contentos porque cada vez que obtenemos un ingreso por nuestras orientaciones afectivas, confirmamos la eficacia de nuestro modelo, alimentado así la esperanza y convicción de estar recorriendo el camino indicado para nosotros, un camino que promete la cercana recogida de generosas cosechas.

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